La semana más larga dará lugar al día más corto.
Una espera , aunque tengas la seguridad de que vas a conseguir el bien preciado que tanto
anhelas , se hará eterna.
El primer brote de calor,detrás de un crudo invierno , nos invita sin mesura , a mostrar nuestro
cuerpo descolorido y templado.
Nuestro rostro se muda por los rayos de sol , y parecemos más jóvenes.
El calor se abre paso, y a pesar de que a veces tan solo es un tímido anticipo de la
estación veraniega , escondemos chaquetas y abrigos , y agarramos con fuerza el deseado
estío.
No me gusta el verano . Hace ya muchos años que dejé de pensar en vacaciones tan soñadas
como inexistentes . Ansío esos días del año , tal vez del mes de Enero ,
Abril o Diciembre , que , por frío y lluvioso , no dejaron de ser maravillosos
Dame amigos para hablar y mi cuerpo se olvidará del frío y de la lluvia.
Dame amigos para soñar y volverá a tener veinte años mi corazón.
Dame amigos con quienes poder reír , y el mundo me parecerá grande y hermoso.
Se acerca el momento de tocarte , de abrazarte , y la semana se hace infinita como el ancho
mar que cruza un inmigrante.
Las gotas de rocío que humedecen la ventana , no es otra cosa sino el fuerte aguacero
que destroza mis plantas.
Pero es la esperanza de tenerte a mi lado lo que me hace sentir de manera diferente.
Tal vez tú no lo entiendas , pero, cuando estés junto a mi , será el día más corto.
Todos los días nos puede sorprender un tibio sol de primavera, no es exclusivo de ninguna estación, está en todas partes;lo bueno y lo que nos hace sentir de una manera especial es saberlo encontrar,después saldremos a la calle y seguiremos adelante. Yo tengo el mío cada día. Te invito a buscar el tuyo.
lunes, 17 de diciembre de 2012
martes, 16 de octubre de 2012
Las palabras
Me gusta la palabra clara y sencilla. Hablar no cuesta cuando se posee un buen torrente de voz .
Interrumpir , tampoco cuesta nada , es como el poder de la fuerza física ; si quieres me escuchas y si no también.
Yo tengo la voz fina , mis amigas me dicen que suelo participar poco en las tertulias , pero es tarea difícil para mí subir el tono por encima de ellas ; en realidad no me importa demasiado , ya me he acostumbrado, y el hablar poco me permite algo mucho más enriquecedor : escuchar.
Me gusta escuchar a la gente , sobre todo a la que tiene algo que decir , cuyo mensaje es corto pero sincero ; que no se va por las ramas en metáforas e ironías ; aprendo de las experiencias de las personas que me rodean y es norma general que rebosen de ellas.
Pero a la hora de escribir, me puede el sentimiento.
Me acuerdo de aquello que quise decir y me callé,
del momento que se fue y no supe aprovechar,
de la ocasión perdida , de los sitios olvidados,
de sonrisas cicateras , de miradas esquivas..
de los días felices que no supe reconocer
y de los que me he perdido.
Y no existen palabras , ni grandes , ni hermosas ,
ni eternas , ni blancas,
ni grabadas en oro , ni en sangre tatuada,
que el viento y el tiempo , no puedan borrarlas .
Interrumpir , tampoco cuesta nada , es como el poder de la fuerza física ; si quieres me escuchas y si no también.
Yo tengo la voz fina , mis amigas me dicen que suelo participar poco en las tertulias , pero es tarea difícil para mí subir el tono por encima de ellas ; en realidad no me importa demasiado , ya me he acostumbrado, y el hablar poco me permite algo mucho más enriquecedor : escuchar.
Me gusta escuchar a la gente , sobre todo a la que tiene algo que decir , cuyo mensaje es corto pero sincero ; que no se va por las ramas en metáforas e ironías ; aprendo de las experiencias de las personas que me rodean y es norma general que rebosen de ellas.
Pero a la hora de escribir, me puede el sentimiento.
Me acuerdo de aquello que quise decir y me callé,
del momento que se fue y no supe aprovechar,
de la ocasión perdida , de los sitios olvidados,
de sonrisas cicateras , de miradas esquivas..
de los días felices que no supe reconocer
y de los que me he perdido.
Y no existen palabras , ni grandes , ni hermosas ,
ni eternas , ni blancas,
ni grabadas en oro , ni en sangre tatuada,
que el viento y el tiempo , no puedan borrarlas .
viernes, 18 de mayo de 2012
Su nombre es Mar
Cada día me recibe con una cara distinta . Me espera en la puerta de su casa, y a veces, jaleada por el viento, en mil caracolillos transforma su larga y plácida melena .
A ratos joven y bravía,se torna en serena y tranquila,no sabe de temores.
Su piel se oscurece con la luna para volver a brillar como un manto de plata. Voluble como una niña caprichosa , viene , me besa y se va . Luego vuelve arrepentida para surgir entre las cenizas de mi orilla.
Anhelo durante el día, ver el puente que me separa de ella y que al mismo tiempo me une.
Cuando la encuentro,me acompaña en mi camino, hermosa guía de barcos y veleros.
Sendero de buques y reflejo de estrellas. Hermoso o hermosa,
Mar u Océano,
Atlántico de Cádiz y de Huelva.
sábado, 4 de febrero de 2012
Una Navidad en Londres
Me asomo, después de muchos días, a estas páginas virtuales de mi blog , para contar lo que he vivido en unas fechas que todos, o casi todos, solemos vivir de una manera especial : La Navidad.
El miedo que me producía viajar en avión , era mucho menor que el deseo de ver a mi hija . Mi asiento estaba junto al ala derecha , y tras el primer pellizco del despegue , puede darme cuenta que el milagro de volar por encima de las nubes era lo que me iba a permitir estar en dos horas y media junto a ella.
Tras el emocionado abrazo de mi llegada , y después de alguna que otra lágrima , la mejor Cicerone que pudiera tener , comenzó a enseñarme a caminar por Londres.
En mi maleta llevaba turrones , jamón y hasta un pequeño Belén . Todo lo necesario para transportar un trocito de nuestra Navidad . Tomamos un tren que nos llevó a la estación Victoria ; nunca había visto tal cantidad de gente , tan variopinta , moviéndose de un lado a otro corriendo .
Allí compramos la tarjeta del metro , y ya con ella en la mano nos unimos a ese grupo de gente que iba rápido y que con un " sorry " te apartaba de su paso. Hasta las personas me parecían más grandes ; me sentí en algún momento la niña pequeña asida fuertemente a la mano de su madre , solo que en este caso era al revés. Me dejé guiar , y después de poco menos de una hora , por fin llegamos a casa , la que iba a ser mi casa durante más de veinte días .
Fuí sacando la ropa de la maleta , los caprichos navideños que durante días había ido recopilando en casa, regalos que escondería aún no sabía donde ; todo al fin y al cabo , era material . Pensé que la otra cara de la Navidad , la que era más dificil de llevar , la que no se guarda en equipaje ; esa parte , dependía de nosotros , e iba a ser un reto saber llenar esos vacíos en cualquier lugar del mundo que estuviéramos . Allí estaba yo , a miles de kilómetros de mi casa , y sobre la mesa un plato con jamón y dos copas de vino.
" Por nosotras ", fue nuestro brindis .
Después de una hora de contarnos cosas , nos dormimos. .
A unos les gusta mas que a otros, pero lo cierto es que la mayoría de las personas nos aprovechamos de ellas, bien para reunirnos con la familia , bien para viajar ; y los mas privilegiados para jugar con sus hijos.
Yo ahora me encuentro en esa edad en la que encontrar tu sitio , resulta una tarea a veces complicada ; por eso cuando tuve la oportunidad de pasar con mi hija de 24 años , estos días de compras y espumillón , en una ciudad tan cosmopolita como Londres , pues no lo dudé.El miedo que me producía viajar en avión , era mucho menor que el deseo de ver a mi hija . Mi asiento estaba junto al ala derecha , y tras el primer pellizco del despegue , puede darme cuenta que el milagro de volar por encima de las nubes era lo que me iba a permitir estar en dos horas y media junto a ella.
Tras el emocionado abrazo de mi llegada , y después de alguna que otra lágrima , la mejor Cicerone que pudiera tener , comenzó a enseñarme a caminar por Londres.
En mi maleta llevaba turrones , jamón y hasta un pequeño Belén . Todo lo necesario para transportar un trocito de nuestra Navidad . Tomamos un tren que nos llevó a la estación Victoria ; nunca había visto tal cantidad de gente , tan variopinta , moviéndose de un lado a otro corriendo .
Allí compramos la tarjeta del metro , y ya con ella en la mano nos unimos a ese grupo de gente que iba rápido y que con un " sorry " te apartaba de su paso. Hasta las personas me parecían más grandes ; me sentí en algún momento la niña pequeña asida fuertemente a la mano de su madre , solo que en este caso era al revés. Me dejé guiar , y después de poco menos de una hora , por fin llegamos a casa , la que iba a ser mi casa durante más de veinte días .
Fuí sacando la ropa de la maleta , los caprichos navideños que durante días había ido recopilando en casa, regalos que escondería aún no sabía donde ; todo al fin y al cabo , era material . Pensé que la otra cara de la Navidad , la que era más dificil de llevar , la que no se guarda en equipaje ; esa parte , dependía de nosotros , e iba a ser un reto saber llenar esos vacíos en cualquier lugar del mundo que estuviéramos . Allí estaba yo , a miles de kilómetros de mi casa , y sobre la mesa un plato con jamón y dos copas de vino.
" Por nosotras ", fue nuestro brindis .
Después de una hora de contarnos cosas , nos dormimos. .
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