domingo, 24 de abril de 2011

El conde Lucanor

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/juanma/lucanor/10.htmHace unos días, mientras aguardaba mi turno para pagar, en una de las cajas del hipermercado, comencé a charlar con una mujer joven que iba delante. Llevaba un bebé sentado en el carrito, el cual sonreía constántemente y acaparaba toda mi atención. Mientras esperábamos, me contó circunstancias que rodeaban su vida; cosas personales que, al fin y al cabo, estaba relatándome a mí, una extraña para ella.
Me gusta la gente,  observarla  y hablar con ella. Vemos a las personas en la calle, en los coches, en las tiendas, en las clases; y no sabemos nada de nada. Cada uno tiene su vida propia, especial, y casi siempre la desconocemos. Eso me hace ser comprensiva a veces; cuando por ejemplo, alguien a quien consideraba amigo  no me saluda con la amabilidad que le caracteriza; ó también, no me disgusto por esa persona que va en su coche, y no respeta el paso de peatones. Hay muchos momentos, en la vida diaria, en los que es conveniente pensar en los demás, para no enfadarnos, ni juzgar a nadie.
Todos tenemos nuestra historia, nuestra vida; y, que nos sirva de consuelo, que como le dijo Patronio a El conde Lucanor, siempre habrá alguien que recoja del suelo las cáscaras de los altramuces que nos hemos comido.

viernes, 22 de abril de 2011

Cinco sentidos

               Una tarde de primavera, un caprichoso sol juega a ocultarse entre las nubes, y un viento de levante furioso, aupa hacia el cielo todo lo que su fuerza le permite,  para dejarlo caer, unos metros más allá .Luego, transformado en brisa , contribuye a que un suave olor a azahar mezclado con cera e incienso, nos advierta de que la procesión se acerca.
En la acera de enfrente,unos niños saborean un algodón de azúcar;  y una muchacha, cuyos zapatos aún tienen el sello de la tienda  donde los compró, se entretiene comiendo pipas, a la vez que mantiene una animada conversación telefónica. Los sonidos van creciendo en intensidad, la gente se agolpa, y empuja para llegar a la esquina de la calle. De pronto, dos filas de palmas en un  arco iris azul y blanco. Hermoso y en silencio,el cortejo se mezcla con los niños,  sus familias, y el aire perfumado de la vida.Cierro los ojos y una banda de música, con trompetas y tambores, me despierta de mi ensimismamiento.Me retiro unos metros para comprar una botella de agua en un puestecillo ambulante;  una chica de unos veinte años, embarazada, con la ilusión grabada en su cara, saca la pequeña botella helada de la nevera. La tarde sigue siendo  primaveral, "esta noche hay luna llena, tal vez nazca hoy "me dice, y yo le sonrío.