domingo, 23 de junio de 2013

Agua y Amor

Somos agua y amor.
 Como un río, desde que nace hasta que muere, discurre nuestra vida , con orillas desbordadas y tumultuoso cauce ; sorteando enormes montañas y cayendo en cascada con una fuerza desconocida y salvaje.
Somos agua y como tal, nos transformamos en frío y gélido hielo o en ardiente agua termal .
Nuestro cuerpo padece lo abrupto del cauce , haciendo nuestro caminar , a veces , turbulento  y  confuso .
Eso no impide que más adelante , un plácido valle nos regale unos años tranquilos y dichosos .
Pero también somos amor. Amor , que como el agua, se transforma.
Yo he conocido la ternura de mi madre y reposando mi cabeza en su falda no recuerdo más felicidad.
Luego , la dicha de un " te quiero" de la persona amada me pareció inigualable.
Y de nuevo te sorprende la vida con los hijos, y el amor se hace infinito tan solo con sus sonrisas.
Amor de amistad , amor de amigas , amor de padres, amor de hijos , amor de Amor .

Y ahora llamas a la puerta de mi corazón con un amor desconocido ; 
aún no te conozco y ya te quiero. 
Ver tu ojos , tus manitas , tu rostro sonrosado...el olor de tu piel bañado en polvos de talco.
Me cuesta imaginarte .
 Seguro que eres moreno
con unos ojos tan grandes 
que en el cielo de tu cara 
brillan como dos luceros .
Vendrás en otoño como el agua , pero hoy eres mi Sol de primavera.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Pan con chocolate










Me gustaría que el paso de los años no impidiera que los recuerdos de la niñez afloraran a mi memoria a la voz de mi deseo. Suavizados por el tiempo que los arrincona en un lugar del cerebro, aquellos momentos , de vez en cuando , y tan solo de vez en cuando , como la  luz que alumbra la oscuridad de un dormitorio a medianoche ,  prenden la chispa de mi alejada y evocada infancia .
  Hoy la ha encendido el pan con chocolate .
 Mi madre me hacía un hoyito en el pan e introducía dentro un buen trozo de chocolate , vamos , dos o tres onzas , pero era suficiente ; luego , yo le pedía que me narrara la historia de cuando ella estaba en el colegio y le quitaron su merienda .
"Cuando yo iba al colegio , las costumbres  no eran las de ahora" .
 Me contaba .
" Pero aún así , yo también llevaba pan con chocolate" .
  Y proseguía su relato :
-"Una vez , como todas las tardes,cuando había concluido el tiempo que ocupábamos en las labores propias de las chicas ; la maestra nos ordenó  recoger los retales de tela que bordábamos . Era la hora de la merienda ; colocadas en fila nos repartía los bocadillos que nuestros padres nos preparaban y que al llegar a la escuela,  ella nos había colocado sobre una mesa" .
"Mi sorpresa fue grande cuando al desenvolver el mío , vi que mi trozo de pan estaba solo , sin chocolate ; por más que miraba y le daba volteretas al papel , éste  había desaparecido" .
 " Rápidamente , me acerqué a la maestra a contarle mi pequeña tragedia ; ella , por más que preguntaba, no conseguía averiguar el paladar y paradero del chocolate afanado".
Luego vino la decisión salomónica de su profesora , era lo que más me entusiasmaba .
-" La maestra pidió a las demás niñas sus bocadillos , y uno a uno fue quitando un trocito de chocolate de cada merienda , cuando hubo concluido  , me llamó y me los dió"  .
De ese modo resolvió la maestra ese pequeño y dulce problema .
 Mi madre me comentó que nunca había visto junto tanto chocolate. 
No hace falta profundizar y reflexionar sobre esto , es más agradable cerrar los ojos y recordar aquellas 
tardes de juegos y meriendas ; el pico del pan al que arrancábamos la miga y el azúcar y el aceite empapado en ella . Todo, en la inmensa distancia del tiempo nos parece un hermoso sueño. 
Quisiera , esta noche, tener sueños de pan y chocolate.