Todos los días nos puede sorprender un tibio sol de primavera, no es exclusivo de ninguna estación, está en todas partes;lo bueno y lo que nos hace sentir de una manera especial es saberlo encontrar,después saldremos a la calle y seguiremos adelante. Yo tengo el mío cada día. Te invito a buscar el tuyo.
Somos agua y amor. Como un río, desde que nace hasta que muere, discurre nuestra vida , con orillas desbordadas y tumultuoso cauce ; sorteando enormes montañas y cayendo en cascada con una fuerza desconocida y salvaje. Somos agua y como tal, nos transformamos en frío y gélido hielo o en ardiente agua termal . Nuestro cuerpo padece lo abrupto del cauce , haciendo nuestro caminar , a veces , turbulento y confuso . Eso no impide que más adelante , un plácido valle nos regale unos años tranquilos y dichosos . Pero también somos amor. Amor , que como el agua, se transforma. Yo he conocido la ternura de mi madre y reposando mi cabeza en su falda no recuerdo más felicidad. Luego , la dicha de un " te quiero" de la persona amada me pareció inigualable. Y de nuevo te sorprende la vida con los hijos, y el amor se hace infinito tan solo con sus sonrisas. Amor de amistad , amor de amigas , amor de padres, amor de hijos , amor de Amor . Y ahora llamas a la puerta de mi corazón con un amor desconocido ; aún no te conozco y ya te quiero. Ver tu ojos , tus manitas , tu rostro sonrosado...el olor de tu piel bañado en polvos de talco. Me cuesta imaginarte . Seguro que eres moreno con unos ojos tan grandes que en el cielo de tu cara brillan como dos luceros . Vendrás en otoño como el agua , pero hoy eres mi Sol de primavera.
Me gustaría que el paso de los años no impidiera que los recuerdos de la niñez afloraran a mi memoria a la voz de mi deseo. Suavizados por el tiempo que los arrincona en un lugar del cerebro, aquellos momentos , de vez en cuando , y tan solo de vez en cuando , como la luz que alumbra la oscuridad de un dormitorio a medianoche , prenden la chispa de mi alejada y evocada infancia . Hoy la ha encendido el pan con chocolate . Mi madre me hacía un hoyito en el pan e introducía dentro un buen trozo de chocolate , vamos , dos o tres onzas , pero era suficiente ; luego , yo le pedía que me narrara la historia de cuando ella estaba en el colegio y le quitaron su merienda . "Cuando yo iba al colegio , las costumbres no eran las de ahora" . Me contaba . " Pero aún así , yo también llevaba pan con chocolate" . Y proseguía su relato : -"Una vez , como todas las tardes,cuando había concluido el tiempo que ocupábamos en las labores propias de las chicas ; la maestra nos ordenó recoger los retales de tela que bordábamos . Era la hora de la merienda ; colocadas en fila nos repartía los bocadillos que nuestros padres nos preparaban y que al llegar a la escuela, ella nos había colocado sobre una mesa" . "Mi sorpresa fue grande cuando al desenvolver el mío , vi que mi trozo de pan estaba solo , sin chocolate ; por más que miraba y le daba volteretas al papel , éste había desaparecido" . " Rápidamente , me acerqué a la maestra a contarle mi pequeña tragedia ; ella , por más que preguntaba, no conseguía averiguar el paladar y paradero del chocolate afanado". Luego vino la decisión salomónica de su profesora , era lo que más me entusiasmaba . -" La maestra pidió a las demás niñas sus bocadillos , y uno a uno fue quitando un trocito de chocolate de cada merienda , cuando hubo concluido , me llamó y me los dió" . De ese modo resolvió la maestra ese pequeño y dulce problema . Mi madre me comentó que nunca había visto junto tanto chocolate. No hace falta profundizar y reflexionar sobre esto , es más agradable cerrar los ojos y recordar aquellas tardes de juegos y meriendas ; el pico del pan al que arrancábamos la miga y el azúcar y el aceite empapado en ella . Todo, en la inmensa distancia del tiempo nos parece un hermoso sueño. Quisiera , esta noche, tener sueños de pan y chocolate.