Como un río, desde que nace hasta que muere, discurre nuestra vida , con orillas desbordadas y tumultuoso cauce ; sorteando enormes montañas y cayendo en cascada con una fuerza desconocida y salvaje.
Somos agua y como tal, nos transformamos en frío y gélido hielo o en ardiente agua termal .
Nuestro cuerpo padece lo abrupto del cauce , haciendo nuestro caminar , a veces , turbulento y confuso .
Eso no impide que más adelante , un plácido valle nos regale unos años tranquilos y dichosos .
Pero también somos amor. Amor , que como el agua, se transforma.
Yo he conocido la ternura de mi madre y reposando mi cabeza en su falda no recuerdo más felicidad.
Luego , la dicha de un " te quiero" de la persona amada me pareció inigualable.
Y de nuevo te sorprende la vida con los hijos, y el amor se hace infinito tan solo con sus sonrisas.

Y ahora llamas a la puerta de mi corazón con un amor desconocido ;
aún no te conozco y ya te quiero.
Ver tu ojos , tus manitas , tu rostro sonrosado...el olor de tu piel bañado en polvos de talco.
Me cuesta imaginarte .
Seguro que eres moreno
con unos ojos tan grandes
que en el cielo de tu cara
brillan como dos luceros .
Vendrás en otoño como el agua , pero hoy eres mi Sol de primavera.
Qué bonito mamá.
ResponderEliminarSeguro que Claudio desde la barriguita de su mami ya te quiere tanto como tú a él.
Un besito!!
Precioso... Me ha gustado mucho: qué sensación tan maravillosa, verdad? Amar sin conocer aún, imaginando cómo será su carita, cómo será su tacto, cómo sonará su risa... Claudio tb ama sin conocer aún, sólo lo hace decir x medio de pataditas!! Te manda unas cuantas x cierto! Muchos besos!
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