Me gusta pasear a la caída de la tarde, cuando el sol pierde su fuerza , lenta pero fírmemente.
Salgo sin rumbo establecido ; una vez en el portal de mi casa , me decido a cruzar la calle pues una reunión de mujeres me bloquean el paso a la derecha de la acera ; en realidad me da igual , llevo mi música en un pequeño bolso y eso me sumerge en un mundo personal y mágico que es solo mío. Pulso el botón de mi antiguo mp3 y empiezo a caminar mientras miro el reloj , una hora y para casa. El fresco viento de poniente me da en la cara y con una mano sujeto el auricular izquierdo.
Las canciones van sucediéndose una tras otra y poco a poco esas melodías de hace unos años logran entristecerme.
Quisiera saber el misterio que encierra el olvido , cuando esperas que éste sea ya tu compañero de viaje durante el resto de tu vida , desaparece , para volverse a perder por los cajones de una mesita, entre las palabras románticas de una canción o en una calle por la que no pasaba hacía tiempo.
Y se me pierde el olvido por el camino y en su lugar me topo de frente con mis recuerdos , con los tuyos : con los nuestros.
Y ahora mientras escribo estas palabras , me surge una duda ,¿ a quién le ofrezco hoy mi Sol de primavera ?
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