Ha pasado el verano. A pesar de las temperaturas altas, hemos dejado la playa atrás; ese atractivo bronceado, que tanto nos cuesta mantener, ya lo guardamos con los pareos y los bañadores. Y aunque de puntillas; el otoño se acerca. Yo lo escucho por las mañanas, cuando el basurero con su aspiradora, ruidoso artefacto, traga montañas de hojas, que, previamente, ha ido colocando en montículos amarillos y ocres. No me gusta el otoño, es como una llamada al orden , un aviso de " que viene el frío ": los días se acortan y la lluvia aparece como la visita inesperada a la hora de comer. También empieza el curso escolar; y todos los días, desde mi ventana veo a las madres con sus hijos de la mano, apurando esos minutos hasta llegar al colegio. Este año, después de tantos que ni me acuerdo; he vuelto a sentir la ilusión de ver a mis compañeros del curso pasado. La mayoría hemos vuelto, nadie nos obliga a hacerlo, sin embargo hemos creado un vínculo basado en el sentimiento que une más a las personas : la amistad. Es la nuestra una amistad incipiente aún pero joven y fresca como la ilusión de los niños; eso sí, nosotros la mantenemos desde el primero hasta el último día del curso. Es por eso que mi sol de primavera es para todos mis compañeros de clase, a los que se lo dedico ; gracias a todos y en especial a ellas, mis amigas, que han conseguido que este otoño sea diferente y especial para mí.
Todos los días nos puede sorprender un tibio sol de primavera, no es exclusivo de ninguna estación, está en todas partes;lo bueno y lo que nos hace sentir de una manera especial es saberlo encontrar,después saldremos a la calle y seguiremos adelante. Yo tengo el mío cada día. Te invito a buscar el tuyo.
sábado, 29 de octubre de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
La esencia de un día de playa
Cuando era pequeña, un día de playa era toda una aventura.
A las siete de la mañana, por el ventanuco que comunicaba mi dormitorio con la cocina, un olor a tortilla de patatas me daba los buenos días. Procurando hacer el menor ruido posible, mi madre se levantaba bien temprano para preparar la comida, la cual devoraríamos entre baño y baño; eso sí, respetando las tres horas de " la digestión".
A las nueve de la mañana salíamos rumbo al mar. Nuestro destino estaba a treinta kilómetros, aún así, había que salir temprano. Al llegar había que buscar un sitio tranquilo; y ayudados por un lugareño, y éste por su burro, transportábamos las sillas, mesas, neveras y una especie de tienda de campaña que mi padre había encargado fabricar y bajo la cual, aún recuerdo que todos nos cobijábamos tanto del sol, como de las frescas noches del verano.
El baño era el mejor momento. Insistentemente, preguntábamos la hora, hasta que por fin, mi hermano y yo lográbamos introducirnos con entusiasmo en un inmenso océano. A veces, con la yema de los dedos arrugadas, y tiritando de frío, corría a refugiarme con la toalla en los brazos de mi madre. Ya al atardecer, los días en que la marea estaba baja, cogíamos coquinas. Con el dedo gordo del pie, haciendo un hoyo en la arena mojada, en la orilla de aquel mar azul, había días que llenábamos un par de cubitos.
Lo mejor era cuando nos quedábamos a dormir; algún día escribiré sobre eso, cuando acampar en la playa no estaba prohibido, y la naturaleza podía ser disfrutada con toda su plenitud.
Mañana quiero ir a la playa. No será la misma de aquellos maravillosos y lejanos años, ni puedo ir con las mismas personas, e incluso, quizás ni me bañe a pesar de no tener que pedir permiso para ello; simplemente el agua esté fría... Pero emulando aquel entonces, me haré una tortilla de patatas y cuando esté hecha, cerraré los ojos para sentir mejor su aroma y evocaré en mi interior aquellos veranos de mis playas de Huelva.
viernes, 3 de junio de 2011
Mi sol de primavera
Caminaba por la habitación casi sin percatarse de que su madre la observaba. Había llegado de la universidad y no paraba de mirar su teléfono móvil. Con la agilidad propia de quien se ha criado jugando con un ordenador,a la vez de con las muñecas; acariciaba las diminutas teclas del invento más manoseado del siglo.Yo la seguía con la vista, con disimulo, y cuando salió del salón, y dobló la esquina del pasillo que da a su dormitorio, también la seguí, aunque esta vez no pude reprimir la curiosidad.
- ¿ Qué te pasa? ( le pregunté) No has parado de moverte desde que has llegado.
- Hoy me dicen si me dan la beca para estudiar en Londres-
Me contestó casi sin mirarme. Y un desasosiego extraño me invadió; una mezcla de temor a perder mi bien más preciado se unía a la ilusión por verla cumplir sus ilusiones y proyectos.
Pasaron varias horas hasta que le dieron la noticia. Eufórica y entre lágrimas de alegría, me llamó por teléfono.
Casi no entendía sus palabras, pero estaba feliz, de eso estoy bien segura. Yo al oírla, me sentí contagiada y participé de su risa y de su entusiasmo.Solo espero, que el tiempo que esté fuera, pase tan rápido como cuando está conmigo. Ella es mi sol de primavera.
martes, 3 de mayo de 2011
Celebraciones
Desde que nacemos, nuestra existencia se ve marcada por múltiples celebraciones.A partir del momento en que vemos la luz, nuestros padres, y en especial nuestro progenitor, se apresura a llamar a familia y amigos para comunicar la buena noticia y los emplaza, a todos, para celebrar tan feliz acontecimiento.Cumplimos un año de vida, comenzamos una cuenta,( que todos deseamos interminable ), y esa fecha que el azar nos regaló, se convierte en un día de especial celebración:" El Cumpleaños ". Luego, y dependiendo de nuestra tradición, más o menos católica, tenemos nuestro" Santo ".Y ya que hablamos de la Iglesia, seguimos celebrando; del Bautizo vamos a la Confirmación; y apenas ha pasado una década, ó quizás antes: El Matrimonio. Y vuelta a empezar.
A todo esto hay que añadir aquellas fechas, tan importantes para nosotros, y que están escritas en el diario íntimo de cada ser humano.
Es importante celebrar La Vida, con mayúsculas, no es preciso regalar nada.
Hace un par de días fue " El día de la Madre ". Me da igual el que piense que es un reclamo comercial.
Para mí, la ternura y emoción con que una madre recibe unas flores, un libro, ó una llamada de teléfono de su hijo, me parece suficiente motivo para dedicarle un día. Aún conservo los trabajos que mis hijos me hicieron en el colegio y que con toda la ilusión de su corta edad, me entregaban al llegar a casa.Celebremos mientras podamos todo lo hermoso que nos da la vida, y ésta, no nos olvidemos nos la dio nuestra madre.
Mi " Sol de primavera " va para todas ellas. Siempre con cariño, con mucho cariño.
domingo, 24 de abril de 2011
El conde Lucanor
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/juanma/lucanor/10.htmHace unos días, mientras aguardaba mi turno para pagar, en una de las cajas del hipermercado, comencé a charlar con una mujer joven que iba delante. Llevaba un bebé sentado en el carrito, el cual sonreía constántemente y acaparaba toda mi atención. Mientras esperábamos, me contó circunstancias que rodeaban su vida; cosas personales que, al fin y al cabo, estaba relatándome a mí, una extraña para ella.
Me gusta la gente, observarla y hablar con ella. Vemos a las personas en la calle, en los coches, en las tiendas, en las clases; y no sabemos nada de nada. Cada uno tiene su vida propia, especial, y casi siempre la desconocemos. Eso me hace ser comprensiva a veces; cuando por ejemplo, alguien a quien consideraba amigo no me saluda con la amabilidad que le caracteriza; ó también, no me disgusto por esa persona que va en su coche, y no respeta el paso de peatones. Hay muchos momentos, en la vida diaria, en los que es conveniente pensar en los demás, para no enfadarnos, ni juzgar a nadie.
Todos tenemos nuestra historia, nuestra vida; y, que nos sirva de consuelo, que como le dijo Patronio a El conde Lucanor, siempre habrá alguien que recoja del suelo las cáscaras de los altramuces que nos hemos comido.
viernes, 22 de abril de 2011
Cinco sentidos
Una tarde de primavera, un caprichoso sol juega a ocultarse entre las nubes, y un viento de levante furioso, aupa hacia el cielo todo lo que su fuerza le permite, para dejarlo caer, unos metros más allá .Luego, transformado en brisa , contribuye a que un suave olor a azahar mezclado con cera e incienso, nos advierta de que la procesión se acerca.
En la acera de enfrente,unos niños saborean un algodón de azúcar; y una muchacha, cuyos zapatos aún tienen el sello de la tienda donde los compró, se entretiene comiendo pipas, a la vez que mantiene una animada conversación telefónica. Los sonidos van creciendo en intensidad, la gente se agolpa, y empuja para llegar a la esquina de la calle. De pronto, dos filas de palmas en un arco iris azul y blanco. Hermoso y en silencio,el cortejo se mezcla con los niños, sus familias, y el aire perfumado de la vida.Cierro los ojos y una banda de música, con trompetas y tambores, me despierta de mi ensimismamiento.Me retiro unos metros para comprar una botella de agua en un puestecillo ambulante; una chica de unos veinte años, embarazada, con la ilusión grabada en su cara, saca la pequeña botella helada de la nevera. La tarde sigue siendo primaveral, "esta noche hay luna llena, tal vez nazca hoy "me dice, y yo le sonrío.
En la acera de enfrente,unos niños saborean un algodón de azúcar; y una muchacha, cuyos zapatos aún tienen el sello de la tienda donde los compró, se entretiene comiendo pipas, a la vez que mantiene una animada conversación telefónica. Los sonidos van creciendo en intensidad, la gente se agolpa, y empuja para llegar a la esquina de la calle. De pronto, dos filas de palmas en un arco iris azul y blanco. Hermoso y en silencio,el cortejo se mezcla con los niños, sus familias, y el aire perfumado de la vida.Cierro los ojos y una banda de música, con trompetas y tambores, me despierta de mi ensimismamiento.Me retiro unos metros para comprar una botella de agua en un puestecillo ambulante; una chica de unos veinte años, embarazada, con la ilusión grabada en su cara, saca la pequeña botella helada de la nevera. La tarde sigue siendo primaveral, "esta noche hay luna llena, tal vez nazca hoy "me dice, y yo le sonrío.
martes, 29 de marzo de 2011
Nostalgia
Los que no vivimos en nuestra ciudad natal, tenemos un cariño tremendo por nuestro pueblo.
Aprovechamos, cualquier ocasión, para alabar todo lo que le pertenece;desde su repostería hasta su paisaje, desde su gente, a cualquier rincón, que para nosotros, y sólo para nosotros, signifique algo especial.
Hace unos días y gracias a este prodigio de la comunicación que es " internet ", pude contactar con una amiga, compañera de juegos, y de la que no tenía noticias desde hace treinta años.
Con gran voracidad nos contamos nuestras historias; todo lo que en unos minutos puede resumir más de media vida.
Sin embargo, casi sin darnos cuenta, volvimos a tener diez años, y, brotando, como de un manantial inagotable, fueron saliendo recuerdos olvidados; aquellos momentos, que con el filtro de la distancia, se han vuelto, si cabe, aún más mágicos y maravillosos.
Hoy mi sol de primavera va para mi pueblo, con olor a tierra mojada en las tardes de otoño, cuando con tres pesetas podía ir al cine y pasar toda la tarde con un sabroso chicle " Bazoka " de tres ruedas de fresa ; ó las tardes de verano, que con un polo de limón recorría sus calles; y mi plaza del "paseo" y mis amigos, a los que el paso de los años me impide reconocer a veces.
Me viene a la memoria ese fandango :
Viva La Palma, mi pueblo
Viva La Palma, mi pueblo
viva La Virgen del Valle
sus bodegas y buen vino
![]() |
Placita del Corazón de Jesus |
sus plazas y sus buenas calles
Que vivan los palmerinos.
domingo, 20 de marzo de 2011
Marisma de agua salada
El sábado, una primavera anticipada me regaló un día lleno de naturaleza y cargado de añoranzas de mi niñez. Visité con parte de mi familia, El Coto de Doñana. Iniciamos en El Rocío nuestra particular excursión,visitamos como era de rigor, la ermita de La Virgen; luego más tarde, tras una parada para comer,continuamos la marcha hacia El Coto.En una especie de microbus,un guía nos iba adentrando entre bache y bache en unos caminos de arena, a veces y por las últimas lluvias, cubiertos de agua y fango.
Me impresionó esa llanura inmensa cuyo horizonte lejano y brillante no podía adivinar; me cautivó el paisaje ajeno a la mano destructora del hombre.Viejos alcornoques cuyas oquedades eran utilizadas para albergar el alumbramiento de las crías de algunos mamíferos, como el lince.
Pajareras, nidos en las ramas de alcornoques centenarios y majestuosos.
También los pinos, y las eneas y los juncos junto al agua. Luego las aves: Milanos, moritos, garzas, águilas y un sin fin de pájaros que no pretendo enumerar, sino destacar, en el conjunto hermoso de este lugar privilegiado de la naturaleza.
Por eso aún impresionada con tanta belleza, me atrevo a decir:
Marisma de agua salada,
llanura extensa y radiante,
en tí la luna se baña,
cual cansado caminante.
Testigo de amor y vida,
cuando oscurece la tarde
y unos milanos anidan
en viejos alcornocales.
La luna, ayer, atrevida,
susurrába así a la aves:
que viene la primavera..
ya huele a flores el aire.
jueves, 10 de marzo de 2011
Mi terraza
Desde el ventanal del salón de mi casa,diviso media ciudad.
Cuando me vine a vivir a este piso,lo primero que me gustó fue la vista desde la terraza.Cual si de un hotel se tratara,a veces me preparo un desayuno de esos que tomamos cuando vamos de viaje; el zumo de naranja,
café con leche,algo de fruta y tostadas con mantequilla y mermelada.Si hace buen tiempo,saco la mesita y disfruto de esa media hora, en la que comparto mi café, con los entrenamientos de un equipo de fútbol juvenil ó con el concurso de salto de caballos.Con este inicio del día,me basta con cerrar los ojos, para viajar en el tiempo y darme cuenta de la afortunada que soy con estar aquí en esta ciudad y en mi hogar.Por supuesto,no pongo la televisión ni enciendo la radio.Me basta con el ruido de los pájaros y los rayos de sol que calientan la mañana.
Cuando me vine a vivir a este piso,lo primero que me gustó fue la vista desde la terraza.Cual si de un hotel se tratara,a veces me preparo un desayuno de esos que tomamos cuando vamos de viaje; el zumo de naranja,
café con leche,algo de fruta y tostadas con mantequilla y mermelada.Si hace buen tiempo,saco la mesita y disfruto de esa media hora, en la que comparto mi café, con los entrenamientos de un equipo de fútbol juvenil ó con el concurso de salto de caballos.Con este inicio del día,me basta con cerrar los ojos, para viajar en el tiempo y darme cuenta de la afortunada que soy con estar aquí en esta ciudad y en mi hogar.Por supuesto,no pongo la televisión ni enciendo la radio.Me basta con el ruido de los pájaros y los rayos de sol que calientan la mañana.
domingo, 6 de marzo de 2011
Roland
Roland es un precioso y atlético galgo salvado del peligro de perecer atropellado en la autovía.
A finales de Septiembre fue recogido de la carretera,lleno de heridas,sucio y haciendo honor a su raza: flaco,tremendamente flaco.Hoy está precioso, fuerte, y salvo por su porte espigado y elegante,dista mucho de parecerse a aquel otro perro asustado que apenas pudo sortear y frenar a unos cuantos coches.
Tras esos coches, llegó uno cargado de juventud, altruismo y generosidad; va para el chico y la chica que
A finales de Septiembre fue recogido de la carretera,lleno de heridas,sucio y haciendo honor a su raza: flaco,tremendamente flaco.Hoy está precioso, fuerte, y salvo por su porte espigado y elegante,dista mucho de parecerse a aquel otro perro asustado que apenas pudo sortear y frenar a unos cuantos coches.
Tras esos coches, llegó uno cargado de juventud, altruismo y generosidad; va para el chico y la chica que
iban en él,un hermoso "sol de primavera", que a Roland, ya le sonrió ese día la suerte y brilló el sol para el, por mucho tiempo.
viernes, 4 de marzo de 2011
Un sol
Todos los días nos puede sorprender un tibio sol de primavera, no es exclusivo de ninguna estación, está en todas partes;lo bueno y lo que nos hace sentir de una manera especial es saberlo encontrar,después saldremos a la calle y seguiremos adelante. Yo tengo el mío cada día. Te invito a buscar el tuyo.
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